En más de una ocasión desde VigoEnredados hemos tratado el genio creativo y la vitalidad cultural de las gentes de nuestra ciudad. Somos conscientes de que una urbe cosmopolita como ésta, habitada por gentes provenientes de toda Galicia y que a su vez han regresado desde los puntos más opuestos del mundo conocido es un lugar idóneo para la efervescencia artística. Las gentes de Vigo no son de las que fallan en las ocasiones decisivas, como tantas veces hemos sostenido, y sí en demasiadas veces las instituciones y la mediocridad de quienes las encabezan. La diversidad cultural y social cuentan en nuestra ría con un microclima idóneo para crecer y multiplicarse, y una muestra de ello es lo que hoy os traemos a un primer plano.
Si bien es público y notorio (y así lo hemos reconocido aquí) que Vigo tuvo sus “quince minutos de gloria” en los viejos años 80 (en efecto, aquello que se conoció como la “movida viguesa”) no es menos cierto que desde entonces parece haber desaparecido de los mass media culturales.
Nada más lejos de la realidad. Lo único que sucede es que no se le ha buscado visibilidad a nivel político, como sucedió en aquella otra “edad de oro”; que el tipo de actividades culturales no se ajusta al modelo que desde el establishment arcaico de nuestro entorno se tiene en consideración; que la sensibilidad social respecto de las muestras de la llamada cultura urbana no ha sido debidamente promovida; que no se ha sabido canalizar esa cultura democrática hacia el lugar adecuado; o que la mentalidad retrógrada de muchos dirigentes considera una aberración todo lo que se aparte de sus obtusos puntos de vista. Señoras y señores, con ustedes, la cultura urbana de Vigo resumida en un par de cómodas dosis.

Nos lo cuenta mejor que nadie uno de los creadores vigueses con más proyección internacional de los últimos años, Nano4814, en una entrevista que le hicieron en Subaquatica. Él fue uno de los primeros que plasmó sobre muros y paredes su creatividad. ¿Quién no recuerda sus “choquiños” adornando cientos de muros de nuestra ciudad? Desde luego en Facebook hay gente que se acuerda. A su lado y con posterioridad fueron muchos y muchas los que continuaron labrando un hueco para el nombre de nuestra ciudad en un mundillo que, aunque no es el de muchos de nosotros, deberíamos tener en consideración con algo más de criterio y responsabilidad: Sax, Pow, Cheph, Poke, Antony, Pake, El Puto Coke, Aíd, WöYzA, … nombres desconocidos para una inmensa mayoría de ciudadanos.
Desde un mundo aparentemente minoritario como el de los skaters, los bikers o el hip hop, los grafiteros vigueses van dejando huella allí por donde pasan… y no siempre son bien comprendidos. No es ese, sin embargo, el mundo de cuatro chiflados y jovenzuelos que sólo saben pintarrajear las paredes, como piensan muchos. Hace apenas unas semanas se celebró en Vigo el ya asentado en el circuito nacional de festivales urbanos conocido como “O Marisquiño”, y la respuesta de los ciudadanos resultó, si no masiva, como poco multitudinaria. Al menos no se ciñó a cuatro gamberros, como se hubiera dicho hace no tanto tiempo. Se ve que las cosas van cambiando poco a poco, ya que incluso algunos sesudos profesores universitarios comienzan a estudiar este mundillo.
La cultura es un producto. La cultura siempre ha sido un producto, y la obra de arte cultural contemporánea todavía más. Sus consumidores están ahí fuera, ansiosos por devorar ese producto, y Vigo tiene cantera de sobra para explotar ese filón: hip hop, rap, skate, breakdance, parkour, wakeboard, bmx, mtb, graffiti…
Así parece haberlo comprendido una parte de nuestra sociedad, ya que cada vez son más los locales comerciales que contratan a artistas callejeros para decorar sus aburridas fachadas y verjas. Los medios de comunicación son cada vez más receptivos a este tipo de iniciativas culturales, pero aún queda mucho camino por recorrer para que una gran mayoría de los ciudadanos entienda (ya no pido que se identifique, puesto que el factor edad puede ser una barrera infranqueable en muchos casos) la expansión de la creatividad de nuestros jóvenes valores. Las empresas de publicidad hace tiempo que ya han comprendido por dónde van los tiros, como se ve en esta campaña de Vueling, o esta otra de Ray-Ban. En próximas entregas os dejaremos algunas pinceladas sobre algunos de ellos y ellas.












Comentarios recientes