Hablemos de esta ciudad. La adoro, es mi favorita, es la mÃa; la amo y la odio con la misma pasión. A pesar de las obras que casi siempre padecemos como un auténtico dolor de muelas.
Vigo es una caótica y deliciosa ciudad con su puntito de cosmopolita; hace ya tiempo que dejamos de ser un pueblito trabajador. Seguimos siendo trabajadores pero divertidos. Por tener, tenemos hasta historia, es decir un pasado, tenemos presente y futuro espero que también. Al menos las aceras han quedado puestas para mañana.
A lo que iba, mi idea -para comenzar este camino de desvarios- era la de
mostraros en que se convierten algunas de las calles y barrios de la urbe tan pronto como comienzan a desgranarse los primeros minutos de cada nuevo año.
La ciudad se convierte en una explosión colorista y sonora de fuegos de artificio.
Al mismo tiempo que nos divertimos festejando la continuación de un nuevo año -como si eso fuese a modificar algo, todo seguirá como siempre- aprovechamos para deshacernos a golpe de ruido y luminosidad, de la negatividad posible e imposible. Por aquello de las meigas. Que las hay.
En fin, os dejo un pequeño video de lo que acontece más o menos a partir de las 0:15 de la madrugada del dÃa en cuestión.
Esto viene sucediendo desde los últimos cuatro años, a pesar de todos los pesares. Felices carnavales.


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