Es conocido que este sitio tiene una especial querencia por nuestros Vitrasa, esas “latas” verdes que pululan por todos los rincones de Vigo, llevando y trayendo diariamente miles de vigueses, mientras el resto de conductores apartan sus vehículos del camino de los “vitraseros”.
Como ya se dijo en una anterior entrada, no siempre fueron de color verde. De hecho, cuando Viguesa de Transportes empezó a prestar el servicio de transporte urbano, en 1968, los autobuses eran de color azul, con el techo en color crema.
En 1986 fueron modificados por el rojo, coincidiendo con la primera reorganización de líneas llevada a cabo por Vitrasa, iniciada dos años antes, si bien es cierto que ya antes existió una línea con los vehículos pintados de color rojo; la que unía el Alto de la Encarnación con Bouzas y hasta la playa de Samil, que era popularmente conocida como “la línea de los rusos” y que tenía la particularidad de cobrar por distancia (al igual que los microbuses de entonces). El color rojo era (y sigue siendo) la tendencia de los autobuses que prestan el servicio urbano en España (siguen siendo de este color en Madrid, Barcelona o A Coruña, por ejemplo).
Los Vitrasa llevaron ese rojo pasión desde dicho 1986 hasta que finalizó la primera concesión municipal y se procedió a la licitación de una nueva, que exigía en sus cláusulas que los autobuses fueran verdes o predominantemente verdes, nueva tendencia que recoge el espíritu de lo medioambientalmente sostenible. Corría 1994. Esa nueva concesión, la actualmente vigente, fue otorgada nuevamente a Vitrasa por 25 años en septiembre de ese año.
En enero de 1995 entraba en vigor la nueva concesión y con ella, los autobuses verdes, aunque estos se presentaron en sociedad en diciembre de 1994, con la inauguración de las líneas Circular Centro (C1) y Nocturna (N1), por lo que durante un tiempo convivieron autobuses verdes y rojos (a partir de enero, estos últimos eran utilizados principalmente en los servicios que la concesionaria prestaba a determinados colegios de la ciudad).
La fotografía de este artículo muestra uno de los últimos autobuses en llevar el color rojo. Este vehículo, un Renault PR100, realizaba el recorrido en dirección a Coia, desde Encarnación, en la línea 1 (hoy refundida en la C3, junto con las líneas 2, 3 y 18 de entonces) y fue tomada a la altura del Centro de Salud de Chapela, en diciembre de 1994.
Los primeros años de Vitrasa fueron dominados por los autobuses fabricados por Pegaso. A mediados de la década de 1980 ese monopolio de facto fue roto por Renault, con la introducción de los PR100. Luego vendrían los Mercedes-Benz –el modelo Citaro es mayoritario en el parque móvil de Vitrasa, hoy-, Iveco, Man…
Si sabes algo más de nuestros Vitrasa, cuéntanoslo…


25 Respuestas
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Hola Tomás,
Entiendo entonces que el color viene con el ánimo de proteger el medioambiente… ¿no?
Saludos,
Hola Jesús,
Fue más bien una cuestión de imagen, según leí en la prensa de la época -no pude documentar este punto, ya sabes, la era pre-Internet, jajaja!!!-. Ya se hablaba entonces de hacer Vigo “más habitable”.
Es cierto que le impusieron cláusulas más severas en la nueva concesión, entre ellas, autobuses más eficaces en el consumo de carburante, GLP, etc., pero Vitrasa también tenía que lavar la malísima imagen que entonces tenía y eso ayudó ciertamente.
Saludos!!!
Estos post hacen que eche más de menos “la tierra”
Qué tal uno sobre los extintos “campos Quini” ?
Recuerdo los antiguos, los rojos y los verdes actuales… pero nunca he sido un usuario habitual del transporte común… bien porque casi nunca lo he necesitado, bien porque no se adaptaba a mis necesidades puntuales.
En cualquier caso quisiera aportar el dato de que la linea roja inicial “la de los rusos” era una pequeña compañía familiar (pertenecía a unos hermanos… “los rusos”) que fue absorvida con el tiempo por la compañía oficial “VITRASA”. Nunca he podido contrastar esta información, pero la dejo ahí por si a alguien le suena de algo ese tema.
Carlos, muchísimas gracias por todas tus visitas, me honra saber que esta entrada te hace tener “morriña”, está hecha con todo el cariño de los que estamos aquí.
¿Qué son los “campos Quini”? Manifiesto mi absoluta ignorancia sobre el tema (desconozco si por una cuestión de edad o por que llegué a Vigo un poco crecidito, jajaja!!!).
Apertas hasta Lugo!!!
Cunchiña, desconocía ese dato sobre los origenes de la línea de la Encarnación; a mi siempre me comentaron que “el de los rusos” venía por el color del autobús y siempre lo recuerdo operado por Vitrasa (de hecho, cogía mucho esa línea para ir a la playa). Sí puedo afirmar que esa línea (hoy, la C3) es una concesión autonómica, la V-1293 XG-077, como se puede ver en este listado y que en su momento tuvo una polémica con, creo recordar, Empresa M. García, cuando Vitrasa unió las líneas 1 y 2 en el Alto de la Encarnación, pues consideraba la primera que Vitrasa vulneraba la concesión de M. García (Vigo-Redondela, hoy operado por Autos González). No sé cómo quedó el juicio y no encontré información al respecto.
Casualmente hoy fui al trabajo en un C3 que tenía un cartelito de esos de metacrilato junto al parabrisas, que indican que es una concesión, pues tengo entendido que están obligados a llevarlos.
Apertas!!!
Hola Tomás !
Los “campos Quini” eran dos campos de futbol ubicados en lo que ahora son los institutos “Rosales I” (al cuál fuí yo) y “Rosales II”. Tanto de tamaño como de aspecto eran clavados a los que antes habían en el Vao.
Recuerdo que de pequeño (10/11 años) ir hasta allí a darle unas patadas al balón con la pandilla.
Carlos,
Recuerdo la zona cuando aún no estaban los institutos construídos, pero no los campos de fútbol, seguramente por que mi zona vital de crío/adolescente estaba ubicado en el área de As Travesas/Coia.
Por cierto, ¿alguien recuerda un solar que había en Camelias, a mitad de camino entre las plazas de la Independiencia y de América (a mano izquierda bajando, creo que ahora hay un banco/caja de ahorros por ahí)? Vaya partiditos que nos montábamos!!!
Por no hablar del camino de los Ángeles (estaba en lo alto de un monte que se ubicaba por detrás del colegio de las Jesuitinas, en lo que, más o menos es hoy la parte nueva de la calle Gerona). Iba mucho a jugar a los trompos o a las canicas en ese camino de tierra…. ¡¡¡qué tiempos aquéllos!!!
Saludos!!!
Cuando era chaval me movía solo por la zona de la travesía – Calvario por lo que no lo recuerdo … aunque soy lo suficientemente “adulto” como para recordar la travesía cuando todavía era “monte”.
Es más, recuerdo jugar al futbol en “A Doblada” cuando era un descampado.
Y bueno, aunque no viene a cuento por el post, acabo de leer en la voz de Galicia, que ayer fallecía Jose Carlos Rodriguez, creador del himno de Vigo [ http://www.lavozdegalicia.es/vigo/2009/07/23/0003_7863879.htm ]
Recuerdo vagamente los Vitrasas azules, y por supuesto los rojos. No sabía que fuese un requisito el pintarlos de verde, pensaba que era como decías arriba un necesario cambio de imagen. Lo que sí recuerdo es que cuando empezaron a circular los primeros buses verdes había gente que no se subía porque pensaba que esos no eran los Vitrasas … a pesar de que se había hablado bastante del tema en la prensa.
Aunque llego tarde a la discusión, me apetece hacer unos apuntes sobre lo de “los rusos”, más que nada para que quede alguna constancia de esta interpretación. Como no encontré ninguna referencia documental, tiro de memoria urbana de Vigo:
Efectivamente, la empresa que, aún con los tranvías en uso, hacía el recorrido “Alto de la Encarnación-Canido” era la empresa “Martínez-Hnos.”, cuyos autobuses eran conocidos como “los rusos”.
Según esa memoria urbana que cito, el apodo de “los rusos” procedía de un “alcume” familiar derivado de que los hermanos eran conocidos como “os roxos”, como se denomina en gallego a los pelirrojos. La deriva de “os roxos” a “los rojos” y de aquí, en los años 40, a “los rusos” se explica sola.
Insisto en que esta explicación procede de una memoria que, a lo mejor, no es exacta (aunque creo que sí).
Al respecto, hay otra curiosidad relacionada con derivas onomásticas de este tipo. Por lo visto, el nombre del bazar “Tobaris”, que había en Marqués de Valladares, tiene un origen similar: su propietario, Herminio Puertas, parece ser que hizo un viaje a Rusia (ya entonces Unión Soviética, aunque lo políticamente correcto entonces era referirse a ella como Rusia) y a su regreso su peña de amigos comenzó a llamarle “Tovarich” (en ruso, camarada, compañero o colega); por lo visto le pareció bien y se quedó con el sentido fonético de la palabra para bautizar su establecimiento: Tobaris.
http://www.todocoleccion.net/tobaris-almacenes-bisuteria-quincalla-vigo~x8407598
Y, se non è vero è ben trovato.
Por cuestiones de edad no puedo hablar en primera persona sobre el tema de “los rusos“, pero la leyenda urbana que circulaba por mi casa (bueno, más bien por la de mis padres) coincide con la versión que señalas, Marcos (al igual que lo de Tobaris y Tovarich).
Lo que pasa es que hace muchos años que no hablaba de estos temas, pero en cuanto leí tu comentario los recuerdos afloraron con total naturalidad. Algo así como hablar de los “bacinillas” que gestionaban el poco tráfico que había en los años 40 y 50, entre los cuales llamaban la atención unos hermanos “evangelistas” (en una España católica apostólica y romana) de gran envergadura y oriundos del Calvario (o puede que fueran de Lavadores)… a lo mejor alguien me refresca la memoria ajena porque para mi son como cuentos de mi infancia.
Efectivamente, Cunchiña, los “bacinillas” evangélicos que mencionas no son parte de leyenda urbana alguna: húbolos. Eran dos hermanos, creo que gemelos, más largos que un día sin pan en un país donde medir 1,60 no te libraba de la mili.
Yo los conocí cuando era un chavalín y puedo decir que, a pesar de imponernos un respeto desmedido, resultaban más buenos que el pan.
Coincidieron en el tiempo con personajes locales como el “Milideas”, un chapuzas increíble, que lo mismo te arreglaba una gotera que un aparato de radio y se paseaba por As Travesas, Cataboi y Avda. de A Florida para ser requerido, a voces, desde las ventanas de cualquiera de las casas de aquella zona.
O “Fedeamerda”, un homless joven que jamás se quitó los pantalones para cagar y despedía un tufo que “apetrenaba”. Un día, varios canteros que trabajaban en la construcción de los primeros edificios de lo que hoy es Camelias (ya alguien había bautizado la nueva vía como Avenida de Beatriz), lo atraparon y, entre horrísonos alaridos del mozo, le propinaron una lavada integral de la que salió enrojecido y blasfemando. Ni que decir tiene que “Fedeamerda” volvió por donde solía con su “aroma” de siempre.
Eran los tiempos de personajes como “Fasio”, que calaba una boina negra hasta las cejas, Pepiño Tula, probablemente el último “tonto del pueblo” de Vigo, y Pepiño dos papéis.
En fin, eran tiempos en los que Vigo comenzaba a desperezarse con el dinero del Puerto y el regreso de capitales de la emigración (principalmente de México), con los que se urbanizó Camelias, para configurarse como una ciudad importante. Eran los primeros años sesenta.
Por cierto, ya que dispones de una memoria familiar accesible y parece que te interesa la prospección en la memoria de la ciudad, te sugiero que busques lo de la Avenida de Beatriz, como la conocimos todos los que asistimos a su apertura, como consecuencia de que alguien se dedicó a rotular, en plan graffitti, con ese nombre cada cien metros de todo el recorrido de la nueva calle, aún sin urbanizar.
Por cierto, y ya metidos en gastos, diré algo sobre “Vitrasa”. Cuando Portanet se cargó los tranvías por decreto, autorizó a todo el que dispusiese de un autobús habilitado para pasajeros a hacer los itinerarios de las líneas del tranvía. En ese espacio de tiempo (fueron unos meses, creo) coincidieron autobuses de todos los colores y empresas, entre ellas los de “los rusos” y los de M. García.
Finalmente, se habilitó la concesión, que fue otorgada a la empresa “Viguesa de Transportes, S.A.” cuya presentación en sociedad se hizo en la explanada frente al Náutico, desde cuya terraza el alcalde Portanet hizo una de sus clásicas soflamas. Creo que fue en esa ocasión cuendo pronunció la que fue famosa frase: “Si en defensa de Vigo tengo que hacer una cacicada, haré una cacicada”.
Luego, un concejal conocido como “susiño” se fue de la lengua en la taberna de Eligio diciendo no sé qué de unas joyitas regaladas por “Vitrasa” a las señoras de los concejales. Allí lo escuchó el abogado Arturo Estévez y comenzó el culebrón que terminó con la condena y destitución de la mitad de la corporación municipal por cohecho y el traspaso de poderes de Portanet a Ramilo, el cual se encontró con una corporación diezmada. Se nombró, entonces, la primera “Gestora Municipal” con la designación de nuevos concejales. Hay que tener en cuenta que ya por entonces había elecciones municipales por los tres tercios de representación que admitía el régimen: Familia, Municipio y Sindicato. Por el tercio familiar podían votar los cabezas de familia; el tercio municipal era de designación directa entre los representantes del Movimiento, y el sindical resultaba de elegir entre los cargos del Sindicato Vertical, dividido entre Unión de Empresarios y Unión de Técnicos y Trabajadores.
Tomás: efectivamente, el Camino de los Ángeles discurría desde la confluencia de Camelias con González Sierra, ascendía pasando por detrás de donde ahora están las Jesuitinas, continuaba bordeando la Carballeira de El Cuco (donde luego se ubicaría el cine Disol), pasaba por la entrada superior de lo que fue el Hospital Municipal y seguía su trazado (no sé si con el mismo nombre) cruzando la calle Ourense por delante del “Doctor Fleming” cuando sólo había su estructura de hormigón y estaba destinado a la ampliación del Hospital Municipal (al otro lado de la calle Ourense) hasta que se dedicó a Instituto. Lo transitaba a diario (antes de abrirse Camelias) para ir al Colegio Labor, cuyo campo de fútbol fue atravesado por la Avenida de Beatriz, justo donde hoy se encuentran las escaleras de la entrada inferior del colegio, en Camelias.
¡Jo! Se me amontonan los recuerdos de mi infancia, pero, por hoy, haré un alto en este camino para no aburrir.
En todo caso, creo que resulta interesante esto de desatascar la memoria urbana de una ciudad que, a golpes de cosmopolitismo, corre el riesgo de perder sus señas de identidad, su memoria histórica y el recuerdo de quienes la fueron haciendo, sobre todo en el siglo XX.
Un cordial saludo, en la nostalgia de lo nuestro.
Me ha hecho recordar los viajes a la playa con mi madre cuando era pequeña y en casa no habia un solo coche. Me encantaba hacer girar la rueda que te daba entrada y recuerdo todavia el sonido que hacía, trac trac trac!!! Como tambien los asientos de plastico de color naranja llenos de pintadas, con las esquinas quemadas por los gamberros, las escaleras de metal con barandilla en el centro…
Yo recuerdo los asientos de madera del Vitrasa.
Recuerdo cuando era pequeño que me hacía mucha ilusión el poder pasar por la rueda de la entrada, pero al ser tan pequeño, mis padres me hacían pasar por debajo
pero bueno, yo recuerdo que por teis, los vitrasas eran azules, no os acordáis???y el ruso, venía de chapela.
uy!! que ya lo pone en el principio…jejeje….es que estaba busca que te busca una foto de un vitrasa azul y no la doy encontrado!!
y los tickets!! azules el normal, y rosa si tenías “bono bús”jejeje
muy interesante todo lo que contais , yo recuerdo especialmente los primeros microbuses de vitrasa , que subían por gran vía , hasta puerta del sol , paraban donde les indicabas , costaban un poco más que el vitrasa normal , pero hacían la función de un taxi. de puerta a puerta. ¿no tendreis una foto?
¡Muy buenos días Ana y gracias por tu visita!
Personalmente yo no tengo fotografías de esos microbuses (líneas M1, M2 y M3 si mal no recuerdo) que aún circulaban por la calle de Colón a finales de los 80 y principios de los 90 si la memoria no me falla, pero tengo localizadas algunas en la red.
Colgaré los enlaces esta noche.
Gracias nuevamente y visítanos pronto,
Un saludo.
Buenos días Iria,
Efectivamente, fueron de color azul por debajo y crema por arriba (salvo el autobús “de los rusos”) hasta 1985 cuando Vitrasa los cambió al rojo de esta entrada.
Hay fotografías en la red muy fáciles de localizar, colgaré algunos enlaces esta noche.
¡Gracias por tu visita y vuelve pronto!
Saludos.
En este enlace podéis encontrar una foto de los primeros autobuses de Vitrasa, de la marca Pegaso y de color azul.
Os recomiendo una visita a este foro, donde encontraréis fotografías de los diferentes autobuses que fueron circulando por las calles de Vigo.
También se puede visitar esta galería de Flickr: http://www.flickr.com/groups/1543033@N20/ o la página oficial de Vitrasa en Facebook, donde también tienen colgadas fotos de autobuses actuales e históricos de la concesionaria: http://www.facebook.com/Vitrasa?sk=photos.
¡Saludos!
Yo creo que lo que tú llamas “los rusos” eran los autobuses de la Empresa Martìnez,que eran muy pintorescos y eran los buses del colegio de los jesuitas en los años 70….
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