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Vigo y el mar… en otros tiempos

Desde mucho antes de que Vigo fuera tal, y solamente habitaran las colinas los habitantes castreños, el mar ya se había convertido en fiel aliado y sustento de su población. Así lo atestiguan los restos encontrados en diversas excavaciones arqueológicas que señalan una relación constante del género humano vigués con el mar.

Destacan, entre otras, tanto por su antiguedad como por la importancia de su vinculación con el mar y sus productos:

  • El Castro de Vigo, en cuyo “concheiro” se han encontrado abundantes restos alimenticios entre los que destacan espinas de pescados, anzuelos de bronce, conchas de gasterópodos (lapas, caracolas y bígaros) y bivalvos (berberechos, almejas, etc.) que combinaban con otros alimentos propios de una sociedad agrícola que, por su proximidad al medio marino, enriquecía su alimentación con estas especies.
  • El castro de Punta do Muíño (Museo del Mar de Alcabre), donde se han encontrado restos abundantes de cerámica y otros elementos púnicos (fenicios cartagineses, en definitiva) destinados a salazones en épocas tan remotas como el Sg. IV a.C. , aunque ese castro tenga un orígen aún más remoto en el tiempo.
  • El castro de Toralla, y el de las islas Cíes, evidentemente vinculados a la actividad pesquera y marisquera dado su asentamiento.
  • Las excavaciones de las calles Hospital y Rosalía de Castro nº 25, en las que aparecieron estanques de salinas y nivel de playa

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Recogida del “patexo“, hacia 1920 (Archivo Pacheco)

De épocas posteriores se conserva abundante documentación (censos, litigios, catastros, cartas, privilegios, testamentos…) en los diversos archivos históricos (Archivo General de Simancas, Chancillería de Valladolid, Histórico Nacional, Archivo del Reino de Galicia… ) y que han sido suficientemente estudiados por autores como Mª del Carmen González Muñoz (siglos XVI y XVII), Antonio Meijide Pardo (siglo XVIII) o José María Álvarez Blázquez (siglo XIX) en sus aportaciones al ya clásico “Vigo en su historia“, obra patrocinada por la entonces (1979) llamada Caja de Ahorros Municipal de Vigo.

Destacan estos autores, entre otras cosas, el común acuerdo de todos los cronistas y teóricos en:

  • El magnífico emplazamiento y cualidades del puerto de Vigo para el comercio y la seguridad de las naves, ya que en su rada bien cabe una “escuadra” completa.
  • La laboriosidad y buen hacer de su gremio de pescadores y “mareantes” que, si bien tuvo serios problemas de subsistencia durante varios siglos en que la villa se vió sacudida por guerras con vecinos portugueses y no tan vecinos ingleses, logró sobrevivir y perpetuarse en el tiempo.
  • Y la capacidad de la villa para luchar contra viento y marea contra otras villas rivales, véanse los casos de las próximas villas de Bouzas o Bayona, o no tan próximas como A Guarda o Coruña, contra las que mantuvo litigios por derechos fiscales, comerciales y pesqueros de los que, por desgracia, casi siempre salió perdedora la nuestra.

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Ribera del Berbés, antes de 1923 (Archivo Pacheco)

Citaremos solamente, y a modo de ejemplo, la descripción que de la Ría de Vigo hace un personaje dificilmente calificable como tendencioso (al menos no le son achacables intereses regionalistas) como George Borrow (más conocido como Jorgito el Inglés), que visitó la villa en 1837 y plasmó sus impresiones en la obra “La Biblia en España”, de 1842.

En muchas cualidades a la bahía de Vigo no puede compararse ninguna otra en el mundo. Altas y escarpadas montañas la defienden por todos lados, menos por el Oeste, abierto sobre el Atlántico; pero en medio de la boca surge una isla (sic), imponente muro de roca que rompe el oleaje e impide que las mareas del Poniente invadan la bahía con violencia. A cada lado de la isla hay un paso bastante ancho para que los barcos puedan atravesarlo en cualquier tiempo con toda seguridad. La bahía es oblonga y se mete mucho tierra a dentro; es tan vasta, que mil navíos de línea pueden maniobrar en ella sin estorbarse. Las aguas son oscuras, sosegadas y profundas, sin bajíos ni arenas; de suerte que el barco de guera más soberbio puede surgir a tiro de la ciudad sin averiarse la quilla

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Visita de los reyes a Vigo, en 1927 (Archivo Pacheco)

No fue, a pesar de todo, hasta finales del siglo XIX (más concretamente a partir de la creación de la Junta de Obras del Puerto, en 1881) cuando Vigo dio el salto definitivo para convertirse en el primer puerto de Galicia -como bien explica en su comunicación Raúl Jácome Rodríguez- impulsado en buena medida en unas buenas bases establecidas previamente como son: la industria conservera (institucionalizada desde mediados del siglo XIX gracias a los fomentadores catalanes) y el ganado vacuno por lo que a las exportaciones se refiere, y la evolución natural de las importaciones, que pasó de centrarse en productos del sector primario a aprovisionamientos necesarios para la floreciente industria de la ciudad y su entorno (metalúrgica conservera y posteriormente sector naval y automovilístico).

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Ribera del Berbés, hacia 1930 (Archivo Pacheco)

Los obstáculos principales a los que tuvieron que enfrentarse tanto Vigo como su puerto, entendido como uno de los pulmones económicos de la misma fueron, a tenor de los estudios realizados, y durante toda su historia:

  • Su carácter periférico, acentuado con las malas comunicaciones terrestres hacia la Meseta, principal destino tanto de los productos locales como de las importaciones que entraban por su puerto.
  • La lucha con sus rivales más próximas, especialmente con Bayona y Coruña, en la que habitualmente se vio marginada por su débil posición política y un localismo rayano en lo obsesivo.

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Ribera del Berbés, después de 1930 (Archivo Pacheco)

Nihil novum sub sole” sería la conclusión a la que he llegado después de ver cómo ha sido la relación de Vigo y su puerto a lo largo de su historia.

¿Y a vosotros qué os parece? ¿Sirve para algo la historia o el hombre tropieza una y otra vez con la misma piedra sin que haya forma de acabar con los errores del pasado?

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10 Respuestas

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  1. Te lo has currado este post, es tarde y debo madrugar, mañana te prometo su lectura. Saludos

  2. Impresionante documento. Bien cierto es que “nunca te acostarás sin saber una cosa más”. Ya me puedo acostar ;)

    Felicidades, a este paso me quedo sin sombreros ;)

  3. Lobito said

    Bien Cunchi…. impresionante… y eso que tengo que volver a leerlo!!
    Me lo has puesto dificil …. hummmmmmmmmmmm…

    Biquiños!!

  4. Cunchiña said

    Muchas gracias por las amables palabras. Es dificil, en efecto, resumir más de 2000 años de relación ciudad-puerto, pero creo que he conseguido reflejar que:
    a) Las condiciones naturales de la Ría de Vigo son inmejorables
    b) El hombre es el factor clave en la obtención del rendimiento económico adecuado
    c) Factores socio-políticos han sido con demasiada frecuencia los culpables de que ese desarrollo se estancara

    Vigo y su puerto son dos amantes condenados a entenderse si quieren no sólo sobrevivir, sino progresar. El problema es que la estrechez de miras de nuestros políticos hace que prevelezcan intereses partidistas sobre intereses generales.

    La información ya la tenía, pero había que echarle un ojo y extraer el jugo… y eso lleva tiempo… y ganas.

    Bicos ;-)

  5. Hola Cunchiña,

    Habías comentado que tenías algo muy bueno pero me quedo sin palabras… yo también tengo que volver a releerlo. Chapó.

    Saludos,

  6. Cunchiña said

    Hola Boss:

    Pues no era este el tema estrella ese. Sin embargo algo había dejado caer sobre éste que ahora nos ocupa… y es que la relación de Vigo con su Puerto (y su mar) es fundamental en nuestra ciudad… creo que merece la pena conocerla y trabajarla… y como tenemos entre nosotros a un marino ¡qué mejor forma de lanzarle el guante que esta!

  7. Te felicito por lo bien expuesta que quedó tu entrada y por lo oportuna que resulta.
    Coincido contigo en que Vigo y la mar (fijate que los marinos siempre la denominamos en femenino) estan unidos desde antes de que Vigo existiera.
    Hoy Vigo, es lo que es gracias a la mar. Por ella se convirtió en una ciudad. Por ella se convirtió en la primera ciudad de Galicia. La gran ciudad industrial de Galicia, que importa, pero tambien exporta, pescados, granitos, coches…
    Gracias a su puerto es una ciudad cosmopolita. Primero fue la Puerta del Atlantico para enviar ciudadanos españoles a la emigracion y ahora, despues de que ya volvieron gran parte de ellos, afortunadamente, lo es para recibir a miles y miles de turistas que nos visitan entre otras razones para ver las maravillas de nuestro litoral y nuestra gastronomia.
    Hasta aquí todo bien, la mar fue generosa con Vigo, pero yo me pregunto: ¿ los vigueses somos agradecidos con la mar ?
    Creo que al menos, no todo lo que deberiamos, pero dejo para la reflexion esta pregunta. ¿ porqué no tenemos en Vigo un museo en el que se pudieran visitar barcos que formaron parte de nuestra historia, como por ejemplo, un ballenero de Masó, el Campalans, un petrolero que abasteció a la flota de fuel y gas-oil durante decadas, un aljibe como el Roberto o el Hidria que tambien abastecieron de agua durante muchos años a los barcos, o alguno de los tantos barcos (parejas) que nos traian bacalao de Terranova y que ya fueron desguazados casi todos por falta de sensibilidad de quienes podian hacer algo para que no nos quedaramos huerfanos de nuestra historia? Tendremos que conformarnos con un album de fotos y poco más.
    Gracias por la “alternativa”. Trataré de corresponder.
    Un abrazo

  8. cunchiña said

    Ahí te quiero ver, José Eugenio… dando un do de pecho con nuestra mar.

    Mi entrada podría haber tenido un toque más íntimo y personal tan sólo si la hubiera aproximado un poco más a mi historia familiar. De hecho mi madre es de Cangas, hija de una cangueira de la familia de las “Cunchiñas” (de ahí mi nombre) que en su día trabajó en Masso y de un mariñeiro de Marín que faenó en Gran Sol, Ardora y terminó su vida profesional en barcos que faenaban por nuestra Ría. De casta le viene al galgo, como se dice por ahí.

    Sin ser marinero me siento parte de ese mundo, como bien sabes, e intento aprender de vosotros los que sí sabéis mucho de la mar.

  9. marlempicka said

    A min, dáme mágoa ollar estas fotos porque Vigo, naquela altura, era bonito, lémbrame a Oporto. En canto ó de tropezar coa mesma pedra… agora a competencia non é Baiona nin Coruña, senón Leixoes, Las Palmas…Rotterdam. E, si, seguimos na periferia con malas comunicacións coa península. Que vergoña, xa case pasou un século desde esas fotos de Pacheco. Gustoume o posto Cunchiña!

  10. Cunchiña said

    Sinto o retraso na resposta, marlempicka, pero estiven liado… para variar. Grazas polo comentario. As fotos son unha maravilla dos Pacheco (outra máis) e reflicten un Vigo que foi e desapareceu. Cousas do progreso mal entendido… porque mira que temos costa para facer porto pero non… había que rechear e rechear.

    Sobre a competencia hoxe: Ferrol e Coruña (cos seus famosos portos exteriores as dúas) sí que son competencia en mercadorias… en pesca non, por sorte. A ver se sae o da “autoestrada do mar

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